¿Tienes el portátil más antiguo de España? Al menos eso es lo que pretenden encontrar con esta interesante campaña. El concurso durará hasta finales de octubre y el premio, por supuesto, es uno de última generación. La competición está muy muy reñida.
Para los "rascaos" hay un segundo concurso que ganará el portátil al que se le haya buscado el uso más original. ¿Tiene el suyo de pisapapeles? ¿lo utiliza para nivelar la pata de una mesa?
La página del concurso: www.tengoelportatilmasantiguo.com Ánimo y suerte.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Campaña contra los incendios provocados por los cigarrillos
EHS Brann en Londres, Reino Unido, ha realizado una interesante campaña para llamar la atención sobre los incendios causados por colillas mal apagadas.
Aquí os paso los anuncios que han hecho específicamente para ser distribuidos mediante YouTube.
Aquí os paso los anuncios que han hecho específicamente para ser distribuidos mediante YouTube.
El cliente ya no es lo primero
Os paso un interesante artículo publicado el pasado 02/09/2007 en ABC
El cliente ya no es lo primero
POR VIRGINIA RÓDENAS
Por fin lo había encontrado! Después de ir de un lado para otro, ya tenía lo que buscaba: ese estupendo futbolín que haría las delicias de su marido y de sus hijos por el cumpleaños del padre. «Tenía que haber acudido allí desde el principio porque se sabe que en este centro comercial, que por algo es el primero, lo que buscas lo sueles encontrar. Eran las ocho y media de la noche tras un día de trabajo. Vi el de muestra y quise que me trajeran otro igual. No fue fácil hallar a un empleado, y que éste diera con un mozo. "¿Es grande su coche?", me preguntó. "Bueno, de esos familiares". "Se lo digo porque abulta mucho". "Hombre, visto así, montado...". "Nada, nada. Traiga un carro". Volví a salir, cogí el carro, entré de nuevo, y el mozo ayudado de una especie de grúa colocó el enorme paquete sobre los bordes del carro, ya que no cabía en su interior. De esta guisa, me abandonó a mi suerte. Arrastrando penosamente aquellos 45 kilos, llegué a la línea de cajas. El futbolín no pasaba; tras infructuosos esfuerzos en solitario sin que nadie acudiera en mi socorro, grité "¿es que aquí nadie atiende a los clientes?". Se hizo el silencio. Dos cajeras sujetaron el paquete. "Me he deslomado", soltó una de ellas. Encima, a pedir perdón. Miradas de desprecio (las de ellas). Pago. Vuelve el bulto al carro y ante dependientes cruzados de brazos que hacían oídos sordos a mis quejas y lamentos arrastré por toda la tienda la caja con el maldito carro, de los dotados con ruedas endiabladas que se resisten a la dirección que les marcas a empellones. ¡Dios mío, la calle! Otro empleado con chaqueta roja tampoco fue capaz de socorrerme en esos últimos metros mientras seguía con la vista mi proeza. Me acordé de los que llegan desmadejados tras una carrera atlética. Al fin, la acera, el coche. La espalda rota... ¿Cómo volver otra vez sobre mis pasos a poner una reclamación? Rabia, impotencia...». Y antes de arrancar el vehículo, Ascensión, de 42 años, vecina de Madrid, y escaldada cliente, se dijo «no vuelvo más». ¿Un caso singular? Según las organizaciones de consumidores, lo habitual, conscientes de que «el cliente nunca estuvo peor atendido». Porque, ¿usted no ha sentido nunca este maltrato? ¿No ha pensado que ha hecho el primo, que le han tomado el pelo, que le han hecho perder miserablemente su tiempo y su dinero mientras era vapuleado por la indiferencia de aquel que debía de darle un servicio, un buen servicio, por el que había pagado?
La muerte del sentido común
Para Carles Torrecilla, responsable del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE, «no hay duda de que estamos en uno de los peores momentos de la atención al cliente. Se trata de un maltrato sistemático debido a un proceso de "maquinización". Lo que ahora pasa con el servicio de atención al cliente antaño pasó con los procesos productivos que de ser artesanales, como el camarero profesional que conocía a fondo su oficio y que tenía discrecionalidad, se hicieron industriales, procedimentando todo el proceso, lo que daba lugar a una calidad más estable, a un abaratamiento de costes, pero que multiplicaba por millones los errores. Al artesano esto no le pasaba porque controlaba cada una de las unidades que fabricaba. Pues bien, el éxito que trajo el industrializar, mecanizar y procedimentar la fabricación se ha querido trasladar al servicio al cliente. Un gran error, porque si ya fue difícil hacerlo con productos que de alguna manera tenían una cierta estabilidad, imagínese con el consumidor, que hoy en día es más heterogéneo que nunca. Un desastre total. Cuando se llama a un teleoperador para recibir una determinada atención, cada uno la quiere distinta, porque cada uno percibe el problema a su manera, con una gravedad distinta, aunque se traten de casos similares. Algunos diferencian el trato entre empresas y particulares, una segmentación descriptiva que también está mal, porque esas variables no explican las diferencias de necesidades. En el pasado puede que algo así funcionase, pero hoy no porque dos personas de la misma edad, igual clase social y mismo poder adquisitivo tienen necesidades diferentes. Y una máquina, ¿en función de qué te puede clasificar? Pues según unas reglas descriptivas pero nunca según tus razones. Y pasa lo mismo si es una máquina la que atiende o un empleado no cualificado que sigue un procedimiento y al que han dicho "si alguien pregunta X dile que marque 3". "Me ha dicho que marque 3 pero no contesta nadie", "marque 3 que le atienden", "le digo que no hay nadie", "pues si no lo hay tiene que haberlo". Sientes que te tratan como a un subnormal. El procedimiento ha terminado con el sentido común».
Insiste el profesor a D7 que «hoy las empresas se gastan mucho dinero en conseguir nuevos clientes, pero muy poco en satisfacer y fidelizar a los que tienen. Muchas de ellas cotizan en bolsa, por lo que el crecimiento de ventas inmediato es lo que importa mientras que fidelizar es pensar a medio plazo. Ejecutivos en busca de bonus trimestrales o anuales por resultados al momento, y que sacrifican esas expectativas a larga, traicionan a los accionistas. Y es que, al final, las empresas lo van a pagar, y muy caro, aunque eso ahora, frustrados como estamos los usuarios, lo veamos un poco lejos».
Una cura de crisis
Entre tanto, Carles Torrecilla anima a las masas a rebelarse. «Los clientes pueden y deben protestar ante la OCU, presentar hojas de reclamaciones, que se usan poco en España, ¡y montar el pollo! Hay que quejarse sistemáticamente. Yo lo hago. A mí me tratan mal en un punto de venta, me cabreo y pido hablar con el responsable y que me solucione el problema. No hay que ser ovejita... ¡hay que ser lobo! Esto con una crisis económica se soluciona rápido: clientes nuevos no hay, así que cuido a los que tengo o cierro».
Una advertencia que reitera Enrique García, portavoz de la OCU: «La empresa que pierde la perspectiva del trato al cliente está condenada a desaparecer». Algo que en ciertos casos no es desidia, más o menos escandalosa, sino un auténtico ataque con alevosía y nocturnidad. «Nos consta -señala- que se han diseñado bucles de atención al consumidor que pretendían sencillamente desatenderlo hasta el punto de que la ley ha obligado a determinadas empresas a ocuparse de sus clientes. Tremendo. Hemos visto empresas con tan pésimo nivel de atención al cliente que han quemado la marca o que sólo querían vender para buscar una buena valoración en bolsa, olvidándose de los clientes, ya que el objetivo era vender la propia compañía. Está claro que las empresas que tienen el negocio hecho se preocupan poco del comprador como ha ocurrido durante los últimos doce años en el sector de la vivienda -diana del mayor número de quejas-, con colas a las puertas de las casetas en las obras. Ahora la dinámica ha cambiado y las promotoras deberán espabilarse».
También se reconoce desde la OCU que influye en la desatención que padecemos la crisis por la que atraviesa la buena educación y los modales, algo que, por otro lado, siempre debe presidir la elaboración de una queja, aunque para ello haya que morderse algo más que la lengua. García señala que se dan dos tipos de reacción: el cliente silencioso, el más peligroso para la empresa, que decide que no vuelve sin decir ni mu, pero que hace su labor de zapa con el boca a boca; y el que se queja, y además lo hace por escrito, dando una oportunidad de mejora a la empresa sin dejar de ser dañino: tres escritos contra un dependiente pueden provocar su despido. «El problema -añade- es que en España nos quejamos mucho de boquilla».
A las bravas
Según Rocío Algeciras, de Consumidores en Acción, si hubiera un mejor servicio de atención al cliente no habría tantas reclamaciones, «pero parece que sólo se llega a arreglos si es por las bravas».
Y como no hay mal que por bien no venga, Ángel Escribano, autor de «Hago el amor con mi mujer, ¿es grave? Manual de ventas para los (todavía no) vendedores» (Edit. Almuzara), asegura que estamos ante el principio del fin de la flagelación al cliente, con el comienzo de la cuesta abajo de la bonanza económica. «El marketing, después de analizarnos, nos ha convertido en compradores compulsivos. La publicidad y los impactos de todo tipo están diseñados para que compremos y compremos sin dejarnos pensar. Ése es el negocio. ¿Qué más da que se maltrate al cliente si no va a dejar de adquirir cosas? La fidelidad es cada vez un valor más escaso en el comercio, lo mismo que sucede en la relación de pareja: La escucha activa se ha volatilizado. Pero el mercado, y el fin del desparrame económico pondrá los negocios de los oportunistas y cortaplazistas en su sitio. Y al cliente en el lugar que merece».
Aquí, la India
Mientras llega el dulce momento del resarcimiento, de horas perdidas con humanos protocolizados en al otra punta del mundo -India, con el 70 por ciento de los servicios informáticos externalizados de todo el orbe, se ha convertido en la trastienda de la atención telefónica de las grandes compañías- el cliente se lame las heridas con pequeñas vendettas. La última llega por el e-mail. Es un «protocolo de actuación para clientes atormentados». Empieza así: Suena el teléfono... «¿Dígame?» «Buenos días, ¿podría hablar con el titular de la línea?». «Soy yo mismo». «¿Me dice su nombre por favor?». «Juan Luis». «Señor Juan Luis, le llamo de XXX para ofrecerle la promoción de instalar una línea adicional en su casa en donde usted tendrá derecho a...». «Disculpe la interrupción, pero, exactamente ¿quién es usted?». «Mi nombre es Judith Maciel, de XXX y estamos llamando...». «Judith, discúlpeme, pero para nuestra seguridad me gustaría comprobar algunos datos antes de continuar la conversación, ¿le importa?». «No hay problema, señor». «¿Desde qué teléfono me llama? En la pantallita del mío sólo pone "número privado"». «1004». «¿Para qué departamento de XXX trabaja?». «Telemarketing Activo». «¿Usted tiene número de trabajadora de XXX?». «Señor, disculpe, pero creo que toda esa información no es necesaria...». «Entonces tendré que colgar porque no tengo la seguridad de hablar con una trabajadora de XXX». «Pero yo le puedo garantizar...». «Además, yo siempre estoy obligado a dar mis datos a toda una legión de empleados cuando llamo a XXX para solucionar cualquier cosa». «Está bien... mi número es 34591212». «Un momento mientras lo verifico, no se retire Judith (2 minutos)». «Un momento por favor, no se retire Judith (5 minutos)». «¿Señor?». «Sólo un poco más, por favor, nuestros sistemas van lentos hoy». «Pero...señor...». «Sí, Judith, gracias por la espera. ¿Cuál era el asunto de su llamada?».
Pura terapia.
El cliente ya no es lo primero
POR VIRGINIA RÓDENAS
Por fin lo había encontrado! Después de ir de un lado para otro, ya tenía lo que buscaba: ese estupendo futbolín que haría las delicias de su marido y de sus hijos por el cumpleaños del padre. «Tenía que haber acudido allí desde el principio porque se sabe que en este centro comercial, que por algo es el primero, lo que buscas lo sueles encontrar. Eran las ocho y media de la noche tras un día de trabajo. Vi el de muestra y quise que me trajeran otro igual. No fue fácil hallar a un empleado, y que éste diera con un mozo. "¿Es grande su coche?", me preguntó. "Bueno, de esos familiares". "Se lo digo porque abulta mucho". "Hombre, visto así, montado...". "Nada, nada. Traiga un carro". Volví a salir, cogí el carro, entré de nuevo, y el mozo ayudado de una especie de grúa colocó el enorme paquete sobre los bordes del carro, ya que no cabía en su interior. De esta guisa, me abandonó a mi suerte. Arrastrando penosamente aquellos 45 kilos, llegué a la línea de cajas. El futbolín no pasaba; tras infructuosos esfuerzos en solitario sin que nadie acudiera en mi socorro, grité "¿es que aquí nadie atiende a los clientes?". Se hizo el silencio. Dos cajeras sujetaron el paquete. "Me he deslomado", soltó una de ellas. Encima, a pedir perdón. Miradas de desprecio (las de ellas). Pago. Vuelve el bulto al carro y ante dependientes cruzados de brazos que hacían oídos sordos a mis quejas y lamentos arrastré por toda la tienda la caja con el maldito carro, de los dotados con ruedas endiabladas que se resisten a la dirección que les marcas a empellones. ¡Dios mío, la calle! Otro empleado con chaqueta roja tampoco fue capaz de socorrerme en esos últimos metros mientras seguía con la vista mi proeza. Me acordé de los que llegan desmadejados tras una carrera atlética. Al fin, la acera, el coche. La espalda rota... ¿Cómo volver otra vez sobre mis pasos a poner una reclamación? Rabia, impotencia...». Y antes de arrancar el vehículo, Ascensión, de 42 años, vecina de Madrid, y escaldada cliente, se dijo «no vuelvo más». ¿Un caso singular? Según las organizaciones de consumidores, lo habitual, conscientes de que «el cliente nunca estuvo peor atendido». Porque, ¿usted no ha sentido nunca este maltrato? ¿No ha pensado que ha hecho el primo, que le han tomado el pelo, que le han hecho perder miserablemente su tiempo y su dinero mientras era vapuleado por la indiferencia de aquel que debía de darle un servicio, un buen servicio, por el que había pagado?
La muerte del sentido común
Para Carles Torrecilla, responsable del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE, «no hay duda de que estamos en uno de los peores momentos de la atención al cliente. Se trata de un maltrato sistemático debido a un proceso de "maquinización". Lo que ahora pasa con el servicio de atención al cliente antaño pasó con los procesos productivos que de ser artesanales, como el camarero profesional que conocía a fondo su oficio y que tenía discrecionalidad, se hicieron industriales, procedimentando todo el proceso, lo que daba lugar a una calidad más estable, a un abaratamiento de costes, pero que multiplicaba por millones los errores. Al artesano esto no le pasaba porque controlaba cada una de las unidades que fabricaba. Pues bien, el éxito que trajo el industrializar, mecanizar y procedimentar la fabricación se ha querido trasladar al servicio al cliente. Un gran error, porque si ya fue difícil hacerlo con productos que de alguna manera tenían una cierta estabilidad, imagínese con el consumidor, que hoy en día es más heterogéneo que nunca. Un desastre total. Cuando se llama a un teleoperador para recibir una determinada atención, cada uno la quiere distinta, porque cada uno percibe el problema a su manera, con una gravedad distinta, aunque se traten de casos similares. Algunos diferencian el trato entre empresas y particulares, una segmentación descriptiva que también está mal, porque esas variables no explican las diferencias de necesidades. En el pasado puede que algo así funcionase, pero hoy no porque dos personas de la misma edad, igual clase social y mismo poder adquisitivo tienen necesidades diferentes. Y una máquina, ¿en función de qué te puede clasificar? Pues según unas reglas descriptivas pero nunca según tus razones. Y pasa lo mismo si es una máquina la que atiende o un empleado no cualificado que sigue un procedimiento y al que han dicho "si alguien pregunta X dile que marque 3". "Me ha dicho que marque 3 pero no contesta nadie", "marque 3 que le atienden", "le digo que no hay nadie", "pues si no lo hay tiene que haberlo". Sientes que te tratan como a un subnormal. El procedimiento ha terminado con el sentido común».
Insiste el profesor a D7 que «hoy las empresas se gastan mucho dinero en conseguir nuevos clientes, pero muy poco en satisfacer y fidelizar a los que tienen. Muchas de ellas cotizan en bolsa, por lo que el crecimiento de ventas inmediato es lo que importa mientras que fidelizar es pensar a medio plazo. Ejecutivos en busca de bonus trimestrales o anuales por resultados al momento, y que sacrifican esas expectativas a larga, traicionan a los accionistas. Y es que, al final, las empresas lo van a pagar, y muy caro, aunque eso ahora, frustrados como estamos los usuarios, lo veamos un poco lejos».
Una cura de crisis
Entre tanto, Carles Torrecilla anima a las masas a rebelarse. «Los clientes pueden y deben protestar ante la OCU, presentar hojas de reclamaciones, que se usan poco en España, ¡y montar el pollo! Hay que quejarse sistemáticamente. Yo lo hago. A mí me tratan mal en un punto de venta, me cabreo y pido hablar con el responsable y que me solucione el problema. No hay que ser ovejita... ¡hay que ser lobo! Esto con una crisis económica se soluciona rápido: clientes nuevos no hay, así que cuido a los que tengo o cierro».
Una advertencia que reitera Enrique García, portavoz de la OCU: «La empresa que pierde la perspectiva del trato al cliente está condenada a desaparecer». Algo que en ciertos casos no es desidia, más o menos escandalosa, sino un auténtico ataque con alevosía y nocturnidad. «Nos consta -señala- que se han diseñado bucles de atención al consumidor que pretendían sencillamente desatenderlo hasta el punto de que la ley ha obligado a determinadas empresas a ocuparse de sus clientes. Tremendo. Hemos visto empresas con tan pésimo nivel de atención al cliente que han quemado la marca o que sólo querían vender para buscar una buena valoración en bolsa, olvidándose de los clientes, ya que el objetivo era vender la propia compañía. Está claro que las empresas que tienen el negocio hecho se preocupan poco del comprador como ha ocurrido durante los últimos doce años en el sector de la vivienda -diana del mayor número de quejas-, con colas a las puertas de las casetas en las obras. Ahora la dinámica ha cambiado y las promotoras deberán espabilarse».
También se reconoce desde la OCU que influye en la desatención que padecemos la crisis por la que atraviesa la buena educación y los modales, algo que, por otro lado, siempre debe presidir la elaboración de una queja, aunque para ello haya que morderse algo más que la lengua. García señala que se dan dos tipos de reacción: el cliente silencioso, el más peligroso para la empresa, que decide que no vuelve sin decir ni mu, pero que hace su labor de zapa con el boca a boca; y el que se queja, y además lo hace por escrito, dando una oportunidad de mejora a la empresa sin dejar de ser dañino: tres escritos contra un dependiente pueden provocar su despido. «El problema -añade- es que en España nos quejamos mucho de boquilla».
A las bravas
Según Rocío Algeciras, de Consumidores en Acción, si hubiera un mejor servicio de atención al cliente no habría tantas reclamaciones, «pero parece que sólo se llega a arreglos si es por las bravas».
Y como no hay mal que por bien no venga, Ángel Escribano, autor de «Hago el amor con mi mujer, ¿es grave? Manual de ventas para los (todavía no) vendedores» (Edit. Almuzara), asegura que estamos ante el principio del fin de la flagelación al cliente, con el comienzo de la cuesta abajo de la bonanza económica. «El marketing, después de analizarnos, nos ha convertido en compradores compulsivos. La publicidad y los impactos de todo tipo están diseñados para que compremos y compremos sin dejarnos pensar. Ése es el negocio. ¿Qué más da que se maltrate al cliente si no va a dejar de adquirir cosas? La fidelidad es cada vez un valor más escaso en el comercio, lo mismo que sucede en la relación de pareja: La escucha activa se ha volatilizado. Pero el mercado, y el fin del desparrame económico pondrá los negocios de los oportunistas y cortaplazistas en su sitio. Y al cliente en el lugar que merece».
Aquí, la India
Mientras llega el dulce momento del resarcimiento, de horas perdidas con humanos protocolizados en al otra punta del mundo -India, con el 70 por ciento de los servicios informáticos externalizados de todo el orbe, se ha convertido en la trastienda de la atención telefónica de las grandes compañías- el cliente se lame las heridas con pequeñas vendettas. La última llega por el e-mail. Es un «protocolo de actuación para clientes atormentados». Empieza así: Suena el teléfono... «¿Dígame?» «Buenos días, ¿podría hablar con el titular de la línea?». «Soy yo mismo». «¿Me dice su nombre por favor?». «Juan Luis». «Señor Juan Luis, le llamo de XXX para ofrecerle la promoción de instalar una línea adicional en su casa en donde usted tendrá derecho a...». «
Pura terapia.
sábado, 8 de septiembre de 2007
Los españoles aceptan publicidad en el móvil si se les rebaja la factura
La publicidad en el móvil tendrá unos ingresos de casi cuatro mil millones de euros a finales de este año a nivel mundial, según asegura la agencia Jupiter Research. Y así que pasen tres años, la misma agencia sostiene que esa cifra se incrementará por encima de los seis mil millones.
A pesar del indiscutible prestigio que tiene la citada fuente en el mundo de la publicidad, las operadoras españolas observan esos datos con cierta incredulidad y no poco escepticismo, pues en España «la publicidad en el móvil sencillamente está en pañales». Por esa misma razón, informan de que «aquí se trabaja con la máxima prudencia y nadie quiere desvelar nada antes de que la operación esté atada y bien atada, pues te juegas en ello mucho dinero». ¿Cuánto? Eso es lo que ni siquiera saben las compañías, aunque lo intuyen, y precisamente por eso apuestan sin rubor alguno por la publicidad en el móvil. De ahí que tanto Movistar, como Vodafone España y Orange hayan realizado ya distintas pruebas dentro de este mercado.
Los primeros escarceos
Telefónica, por ejemplo, con el patrocinio de Coca-Cola, ya ofreció ver gratis los goles del final de la pasada Liga a través de los móviles de tercera generación. Orange ha tenido el patrocinio de Amstel a la hora de vender publicidad con Los Villanos. Y Vodafone ha hecho lo propio con Ikea, empresa ésta que, en declaraciones a ABC de un portavoz autorizado, «ha desarrollado en los últimos tiempos acciones puntuales con la telefonía como soporte de su comunicación: desde acciones de envío SMS con carácter publicitario a acciones con tecnología bluetooth». En definitiva, añade la misma fuente, «Ikea es una compañía que explora constantemente nuevas plataformas de comunicación y la telefonía es una de ellas».
¿Por qué? Sencillamente porque la empresa sueca sin duda se ha dado cuenta de que «en España existen en este momento 48 millones de líneas de móvil», según confirman en Telefónica. Es decir, que hay más móviles que españoles. Y también es consciente de que «uno de cada tres móviles españoles ya tiene tecnología de tercera generación», como se desprende del último barómetro sobre tendencias y hábitos de la telefonía móvil en España realizado por The Phone House.
Pero aún hay más: resulta que en este preciso instante al menos nueve de cada diez españoles estarían dispuestos a recibir publicidad en su móvil, si a cambio obtuvieran descuentos en la factura (93,7 por ciento) o si consiguiesen puntos de fidelización de su operador (90,6 por ciento). Así lo revela el primer estudio que Zed Digital ha realizado en España sobre «Móviles y publicidad», haciendo hincapié en la «percepción, los usos y las tendencias» de los usuarios, tras entrevistar a más de 4.000 españoles con edades comprendidas entre los 14 y los 40 años.
¿Por qué, entonces, las operadoras no empiezan de lleno con el bombardeo publicitario? El estudio de Zed Digital da respuesta a esta pregunta cuando, desde la independencia y el rigor, pone el dedo en la llaga que más duele: ni los descuentos ni las fidelizaciones darían resultado alguno si no se cuenta con la libertad de elección del cliente, que desea mantener el control de lo que recibe en el «espacio íntimo y personal» de su móvil, por lo que no renuncia a exigir «cuándo quiere recibir los mensajes» (76,8 por ciento); «el número de mensajes» y su «frecuencia» (75,2 por ciento), y, además, «las marcas que le contactan» (67,4 por ciento).
A partir de ahí, todo es coser y cantar, pero de momento las compañías no han encontrado respuesta adecuada a tales exigencias. De ahí su silencio en estos momentos cuando se les pregunta en qué fecha anunciarán su entrada de lleno en el mercado de la publicidad. Porque todos ellos son conscientes de que «una publicidad intrusiva no daría resultado y se volvería en contra del emisor», según reconocen dentro de una de las tres grandes operadoras españolas, donde matizan que «esto para nada es Japón y aquí hay que andar con pies de plomo».
El resto, incluido el amplio y profundo estudio de Zed Digital, se lo saben de memoria, pero no han resuelto uno de los temas sobre los que más ha pensado el ser humano: la libertad.
A pesar del indiscutible prestigio que tiene la citada fuente en el mundo de la publicidad, las operadoras españolas observan esos datos con cierta incredulidad y no poco escepticismo, pues en España «la publicidad en el móvil sencillamente está en pañales». Por esa misma razón, informan de que «aquí se trabaja con la máxima prudencia y nadie quiere desvelar nada antes de que la operación esté atada y bien atada, pues te juegas en ello mucho dinero». ¿Cuánto? Eso es lo que ni siquiera saben las compañías, aunque lo intuyen, y precisamente por eso apuestan sin rubor alguno por la publicidad en el móvil. De ahí que tanto Movistar, como Vodafone España y Orange hayan realizado ya distintas pruebas dentro de este mercado.
Los primeros escarceos
Telefónica, por ejemplo, con el patrocinio de Coca-Cola, ya ofreció ver gratis los goles del final de la pasada Liga a través de los móviles de tercera generación. Orange ha tenido el patrocinio de Amstel a la hora de vender publicidad con Los Villanos. Y Vodafone ha hecho lo propio con Ikea, empresa ésta que, en declaraciones a ABC de un portavoz autorizado, «ha desarrollado en los últimos tiempos acciones puntuales con la telefonía como soporte de su comunicación: desde acciones de envío SMS con carácter publicitario a acciones con tecnología bluetooth». En definitiva, añade la misma fuente, «Ikea es una compañía que explora constantemente nuevas plataformas de comunicación y la telefonía es una de ellas».
¿Por qué? Sencillamente porque la empresa sueca sin duda se ha dado cuenta de que «en España existen en este momento 48 millones de líneas de móvil», según confirman en Telefónica. Es decir, que hay más móviles que españoles. Y también es consciente de que «uno de cada tres móviles españoles ya tiene tecnología de tercera generación», como se desprende del último barómetro sobre tendencias y hábitos de la telefonía móvil en España realizado por The Phone House.
Pero aún hay más: resulta que en este preciso instante al menos nueve de cada diez españoles estarían dispuestos a recibir publicidad en su móvil, si a cambio obtuvieran descuentos en la factura (93,7 por ciento) o si consiguiesen puntos de fidelización de su operador (90,6 por ciento). Así lo revela el primer estudio que Zed Digital ha realizado en España sobre «Móviles y publicidad», haciendo hincapié en la «percepción, los usos y las tendencias» de los usuarios, tras entrevistar a más de 4.000 españoles con edades comprendidas entre los 14 y los 40 años.
¿Por qué, entonces, las operadoras no empiezan de lleno con el bombardeo publicitario? El estudio de Zed Digital da respuesta a esta pregunta cuando, desde la independencia y el rigor, pone el dedo en la llaga que más duele: ni los descuentos ni las fidelizaciones darían resultado alguno si no se cuenta con la libertad de elección del cliente, que desea mantener el control de lo que recibe en el «espacio íntimo y personal» de su móvil, por lo que no renuncia a exigir «cuándo quiere recibir los mensajes» (76,8 por ciento); «el número de mensajes» y su «frecuencia» (75,2 por ciento), y, además, «las marcas que le contactan» (67,4 por ciento).
A partir de ahí, todo es coser y cantar, pero de momento las compañías no han encontrado respuesta adecuada a tales exigencias. De ahí su silencio en estos momentos cuando se les pregunta en qué fecha anunciarán su entrada de lleno en el mercado de la publicidad. Porque todos ellos son conscientes de que «una publicidad intrusiva no daría resultado y se volvería en contra del emisor», según reconocen dentro de una de las tres grandes operadoras españolas, donde matizan que «esto para nada es Japón y aquí hay que andar con pies de plomo».
El resto, incluido el amplio y profundo estudio de Zed Digital, se lo saben de memoria, pero no han resuelto uno de los temas sobre los que más ha pensado el ser humano: la libertad.
viernes, 7 de septiembre de 2007
Freno a los SMS publicitarios
La publicidad móvil tendrá a partir de ahora una barrera que superar. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio está ultimando una normativa con la que se pondrá coto a la proliferación de mensajes publicitarios y spam a través del móvil que invitan a los consumidores a llamar a números de alto coste. La normativa regulará también los servicios de descarga de logos, melodías y otros contenidos.
La Orden Ministerial obligará a los prestadores de todos estos servicios a cumplir el código de conducta, y no a las operadoras. Una vez que entre en vigor, los consumidores podrán impedir que desde su móvil se contraten servicios con coste superior al ordinario. Algunos de los prestadores de servicios no están de acuerdo con las futuras restricciones, puesto que verán minados sus ingresos. Este sector supera en España los 1.600 millones de euros.
Los consumidores tendrán también más fácil identificar este tipo de números publicitarios. De cuatro cifras pasarán a tener cinco o seis para que sean fácilmente identificados. Si el primer número es tres, el usuario sabrá que es un servicio de suscripción, mientras que si empiezan por dos sabrá que cuesta menos de un euro.
La Orden Ministerial obligará a los prestadores de todos estos servicios a cumplir el código de conducta, y no a las operadoras. Una vez que entre en vigor, los consumidores podrán impedir que desde su móvil se contraten servicios con coste superior al ordinario. Algunos de los prestadores de servicios no están de acuerdo con las futuras restricciones, puesto que verán minados sus ingresos. Este sector supera en España los 1.600 millones de euros.
Los consumidores tendrán también más fácil identificar este tipo de números publicitarios. De cuatro cifras pasarán a tener cinco o seis para que sean fácilmente identificados. Si el primer número es tres, el usuario sabrá que es un servicio de suscripción, mientras que si empiezan por dos sabrá que cuesta menos de un euro.
Ferrari hasta en los féretros
Ferrari trata de cobrar una indemnización de 32.000 euros de una funeraria danesa por haber utilizado el emblema de la escudería como motivo decorativo de una urna funeraria. La marca italiana de coches deportivos y de Fórmula 1 está metida en una batalla por sus derechos de imagen que haría palidecer al más duro defensor de los derechos de propiedad intelectual.
La polémica es más grave ante la opinión pública porque las cenizas que contiene la urna funeraria decorada con el logotipo de Ferrari son las de un joven fallecido a causa del cáncer. La funeraria Begravelses habría accedido al deseo de los padres de guardar las cenizas del hijo en esa urna decorada con el emblema de la escudería italiana, porque el chico era un gran aficionado a las carreras de Fórmula 1.
El caso se está convirtiendo en un desastre para las relaciones públicas de Ferrari. Los especialistas se plantean si la casa italiana prefiere cargar con la mala imagen que se está creando con este caso o aguantar que se hayan vulnerado sus derechos de imagen. Sin embargo Ferrari justifica su procedimiento aduciendo que la funeraria se ha hecho publicidad con la urna decorada con su logotipo.
La polémica es más grave ante la opinión pública porque las cenizas que contiene la urna funeraria decorada con el logotipo de Ferrari son las de un joven fallecido a causa del cáncer. La funeraria Begravelses habría accedido al deseo de los padres de guardar las cenizas del hijo en esa urna decorada con el emblema de la escudería italiana, porque el chico era un gran aficionado a las carreras de Fórmula 1.
El caso se está convirtiendo en un desastre para las relaciones públicas de Ferrari. Los especialistas se plantean si la casa italiana prefiere cargar con la mala imagen que se está creando con este caso o aguantar que se hayan vulnerado sus derechos de imagen. Sin embargo Ferrari justifica su procedimiento aduciendo que la funeraria se ha hecho publicidad con la urna decorada con su logotipo.
DDB estrena logo
La red de agencias de publicidad y servicios de marketing DDB Worldwide Communications acaba de presentar su nueva identidad corporativa y su nueva web. A través de este cambio, el grupo pretende celebrar su evolución dentro del panorama publicitario y afianzar su filosofía de los 360 grados.
Como parte del nuevo branding de la compañía, DDB ha presentado un logotipo renovado, además de unos colores corporativos mejorados.
Caracterizado por una tipografía Helvética Neue, el nuevo logo lleva una esfera amarilla en la parte superior derecha del acrónimo DDB, a modo del símbolo de grado. El disco simboliza el círculo creativo de DDB, la agrupación más creativa del mundo.
Por su parte, Bob Scarpelli, chairman y chief creative officer de DDB Worldwide, ha señalado que, ‘Nuestra nueva identidad de marca apoya ese modelo y nos recuerda a todos que las posibilidades de asociación para crear las experiencias de marca que más involucren al consumidor, no tienen límite’.
El conglomerado DDB lo forman: DDB Matrix/ciencias de marketing; FiRe/branded entertainment; Interbrand/estrategia de marcas y diseño; Rapp Collins/marketing directo; DDB Brand Integrity Group/responsabilidad social corporativa; DDB Healthcare/farmacia; del Rivero Messianu DDB/ marketing hispano; Tribal DDB/interactivo; OMD/servicio de medios; Spike DDB/ marketing urbano; y TracyLocke/ activación retail.
martes, 4 de septiembre de 2007
La UE pide a Ferrari que suspenda el patrocinio de Philip Morris en la Fórmula Uno
El comisario de salud de la Unión Europea (UE), Markos Kyprianou, ha pedido a Ferrari que retire el patrocinio de tabaco de su equipo de Fórmula Uno ya que mina el objetivo de acabar con la publicidad de cigarrillos en los eventos deportivos.
La mayoría de los países que albergan carreras cuentan con una prohibición del patrocinio de tabaco y casi todos los fabricantes de cigarrillos parece que han abandonado este tipo de publicidad, afirma Markos Kyprianou en una carta remitida a Ferrari.
El acuerdo de Ferrari con la multinacional Philip Morris hasta 2011 es la única excepción visible. Los anuncios de Marlboro se pueden seguir viendo en las carreras organizadas fuera de la UE pero que retransmiten en Europa, explica el comisario.
"La situación resultante no es satisfactoria ya que socava los objetivos de la legislación de la UE", recalca Kyprianou.
Y añade: "Estoy seguro de que encontrar un patrocinio alternativo no supondrá un gran problema para una empresa tan exitosa como Ferrari, cuya imagen no se asociará más a un hábito mortal".
La carta también refleja la intención de la Comisión Europea de conseguir que la prohibición de la publicidad de tabaco se cumpla estrictamente en la UE. Y de propiciar una suspensión en los países que siguen permitiendo los anuncios de tabaco o no ponen en marcha sus prohibiciones.
Como ejemplos en los que todavía se puede observar este tipo de patrocinio, la misiva cita a China, Japón, Bahrain y Mónaco. La idea de Kyprianou es hablar con el gobierno chino a comienzos de septiembre.
"Por supuesto, la mejor solución sería que Ferrari y Philip Morris decidan finalizar inmediatamente el acuerdo actual de patrocinio, un gesto que sería muy apreciado", concluye el escrito.
La mayoría de los países que albergan carreras cuentan con una prohibición del patrocinio de tabaco y casi todos los fabricantes de cigarrillos parece que han abandonado este tipo de publicidad, afirma Markos Kyprianou en una carta remitida a Ferrari.
El acuerdo de Ferrari con la multinacional Philip Morris hasta 2011 es la única excepción visible. Los anuncios de Marlboro se pueden seguir viendo en las carreras organizadas fuera de la UE pero que retransmiten en Europa, explica el comisario.
"La situación resultante no es satisfactoria ya que socava los objetivos de la legislación de la UE", recalca Kyprianou.
Y añade: "Estoy seguro de que encontrar un patrocinio alternativo no supondrá un gran problema para una empresa tan exitosa como Ferrari, cuya imagen no se asociará más a un hábito mortal".
La carta también refleja la intención de la Comisión Europea de conseguir que la prohibición de la publicidad de tabaco se cumpla estrictamente en la UE. Y de propiciar una suspensión en los países que siguen permitiendo los anuncios de tabaco o no ponen en marcha sus prohibiciones.
Como ejemplos en los que todavía se puede observar este tipo de patrocinio, la misiva cita a China, Japón, Bahrain y Mónaco. La idea de Kyprianou es hablar con el gobierno chino a comienzos de septiembre.
"Por supuesto, la mejor solución sería que Ferrari y Philip Morris decidan finalizar inmediatamente el acuerdo actual de patrocinio, un gesto que sería muy apreciado", concluye el escrito.
Los bancos y la importancia de Internet para su día a día
En el día de hoy la página web de Bankinter ha dejado de de estar operativa desde el mediodía debido a una avería cuya causa aún no se ha determinado.
Lo interesante es que el 53,7% de las transacciones totales del banco se realizan precisamente por Internet. Es más, según la entidad se realizan unos 3,4 millones de conexiones al mes, lo que da una idea de lo que este problema puede estar suponiendo al banco. No sólo por la pérdida de imagen, sino por la pérdida de transacciones y beneficios perdidos que esto les puede suponer.
Lo interesante es que el 53,7% de las transacciones totales del banco se realizan precisamente por Internet. Es más, según la entidad se realizan unos 3,4 millones de conexiones al mes, lo que da una idea de lo que este problema puede estar suponiendo al banco. No sólo por la pérdida de imagen, sino por la pérdida de transacciones y beneficios perdidos que esto les puede suponer.
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