Se ha hablado muchas veces sobre el culto de Apple y que los fans de la compañía y sus productos actúan como devotos, pero hasta ahora no se había escuchado esta teoría en boca de científicos. El programa Los secretos de las supermarcas, que emite la BBC, analiza por qué las grandes compañías tecnológicas, como Apple, Facebook y Twitter, se han vuelto tan populares y ya forman parte importante de la vida de muchas personas. En el primer episodio se hace un análisis extenso de la compañía Apple y de cómo se ha convertido en una marca de referencia. El presentador Alex Riley pretende descubrir el plano emocional que hay detrás de una marca.
El programa reúne imágenes grabadas durante la apertura de la gran tienda que la compañía del iPhone inauguró en Covent Garden en agosto de 2010, en pleno centro de Londres. Una multitud de personas se reunió para hacer cola el día anterior a la inauguración, con el único objetivo de ser los primeros clientes de la tienda. Y ésta es una imagen que se repite en cada inauguración de tienda o con el lanzamiento de un producto nuevo. "En las imágenes se puede ver a los empleados del local arengando a los clientes, en una especie de frenesí eucarístico". Precisamente la imagen de este "fervor religioso", sirve de detonante en el programa para buscar las similitudes de las imágenes del interior del cerebro de estos fans, con los devotos de una religión.
Riley contactó con el editor de World of Apple, Alex Brooks, para ponerlo en manos de un equipo de neurocientíficos que estudiaron el interior de su cerebro mediante una resonancia magnética, para ver cómo reaccionaba al ver diferentes imágenes de productos de Apple y de otras compañías. Según los científicos, el análisis reveló que existían marcadas diferencias en las reacciones del cerebro de Brooks a los diferentes productos. Anteriormente, los científicos habían estudiado los cerebros de algunos devotos religiosos y encontraron que los productos de Apple provocaban en el cerebro de Brooks la estimulación de las mismas zonas que las que se estimulan en un devoto.
"Esto nos sugiere que las grandes marcas tecnológicas han aprovechado, o explotado, las áreas del cerebro que han evolucionado para procesar la religión", aseguran los responsables del estudio. Pero el documental aún va más allá y el presentador se reúne con el obispo de Buckingham, que habitualmente lee la biblia en su iPad. El clérigo asegura que la tienda de Apple de Covent Garden tiene, por ejemplo, un montón de similitudes con un templo religioso, con imágenes talladas, suelos de piedra, abundancia de arcos e, incluso, altares donde se muestran los productos. Además, hace mención a que al propio Steve Jobs se le suele llamar "el mesías" y a alguno de los ejecutivos de Apple, "evangelistas".
El documental Secretos de las supermarcas también echa una mirada a marcas como Facebook, que ha obtenido un éxito sin precedentes en pocos años.
Vía Público
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viernes, 20 de mayo de 2011
jueves, 10 de diciembre de 2009
Neuromarketing
¿Qué se mueve dentro de nuestro cerebro para que ahora nos lancemos a consumir, o para elegir un determinado producto? En primer lugar nos guiamos por la emoción y luego con la razón. Como después de haber decidido emocionalmente, autojustificamos nuestra compra de forma racional, resulta muy difícil analizar nuestros comportamientos. Para ello, los gurús han inventado el neuromárketing, que es el márketing sensorial basado en el estudio de la mente a través de electroencefalogramas.
Todo surgió a raíz del famoso Desafío Pepsi, en el que a través de una cata ciega más de la mitad de los consumidores preferían el sabor de Pepsi-Cola frente a su competidor, que, sin embargo, era el líder indiscutible del mercado. Cuando a los consumidores se les mostraba la marca, las preferencias se dirigían claramente hacia Coca-Cola. El cerebro relaciona la marca con imágenes e ideas subjetivas, generando sensaciones superiores a las de la calidad o el gusto del producto.
La imagen de un coche deportivo activa en el cerebro el área correspondiente a las caras, lo que explica la importancia de la relación coche-mujer en publicidad. Los olores a cítricos y menta nos generan estados de alerta, y el de polvos de talco nos produce tranquilidad. Con la música lenta, el ritmo de los clientes en la tienda es más pausado, con lo que aumentan las posibilidades de que compren más.
Una música rápida hace que el cliente haga sus compras con más celeridad. El color rosa, combinado con azul cielo, atrae a las mujeres, mientras que el rojo, aliado con el amarillo verdoso, conquista a los hombres porque les crea sensación de seguridad.
¿Y qué papel juega el precio? En teoría se trata de algo objetivo y racional, pero aquí también influye lo emocional, ya que todos buscamos un precio de referencia y compramos algo si tenemos con qué compararlo. Si un establecimiento quiere vender un determinado televisor, pondrá en el escaparate tres productos: uno muy barato, uno muy caro y el que quiere vender un poco más barato (no demasiado) que el más caro.
Al final, todos picamos. Lo que todavía no explica el neuromárketing es esa sensación tan maravillosa que despierta en nuestro cerebro la palabra gratis y que tanto nos atrae.
Todo surgió a raíz del famoso Desafío Pepsi, en el que a través de una cata ciega más de la mitad de los consumidores preferían el sabor de Pepsi-Cola frente a su competidor, que, sin embargo, era el líder indiscutible del mercado. Cuando a los consumidores se les mostraba la marca, las preferencias se dirigían claramente hacia Coca-Cola. El cerebro relaciona la marca con imágenes e ideas subjetivas, generando sensaciones superiores a las de la calidad o el gusto del producto.
La imagen de un coche deportivo activa en el cerebro el área correspondiente a las caras, lo que explica la importancia de la relación coche-mujer en publicidad. Los olores a cítricos y menta nos generan estados de alerta, y el de polvos de talco nos produce tranquilidad. Con la música lenta, el ritmo de los clientes en la tienda es más pausado, con lo que aumentan las posibilidades de que compren más.
Una música rápida hace que el cliente haga sus compras con más celeridad. El color rosa, combinado con azul cielo, atrae a las mujeres, mientras que el rojo, aliado con el amarillo verdoso, conquista a los hombres porque les crea sensación de seguridad.
¿Y qué papel juega el precio? En teoría se trata de algo objetivo y racional, pero aquí también influye lo emocional, ya que todos buscamos un precio de referencia y compramos algo si tenemos con qué compararlo. Si un establecimiento quiere vender un determinado televisor, pondrá en el escaparate tres productos: uno muy barato, uno muy caro y el que quiere vender un poco más barato (no demasiado) que el más caro.
Al final, todos picamos. Lo que todavía no explica el neuromárketing es esa sensación tan maravillosa que despierta en nuestro cerebro la palabra gratis y que tanto nos atrae.
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