lunes, 8 de junio de 2009

La Generación Einstein

La agencia de comunicación Keesie, presenta un estudio basado en 10 años de trabajo y conversaciones con jóvenes nacidos a partir de 1988.

En este trabajo, los autores (Jeroen Boschma e Inez Groen) identifican a esta nueva generación, nacida a partir de 1988, y tiene como uno de sus principales rasgos los valores positivos que emanan.

Las Generaciones del Siglo XX al siglo XXI
La generación X (1960-1985) se trataba de una generación analógica que vino a descubrir Internet en edad adulta y que la utiliza principalmente como fuente de información. Además, estuvo marcada por la profunda depresión económica de los años 80, que generó entre sus miembros un sentimiento de relativismo generalizado y poca confianza en un futuro que no les regaló nada y que tuvieron que trabajarse a conciencia.
En contrapartida, la Generación Einstein (1988 -actualidad), sin embargo, ha nacido en una época de crecimiento y prosperidad económica que fomentó en ella un espíritu positivo de confianza en el futuro y en sus posibilidades personales. Pero sobre todo, es la primera generación digital por excelencia. Crecieron en la sociedad de la información, acostumbrados a consumir información anywhere, anytime, anyplace.

Consecuencias inmediatas
Este hecho diferencial respecto de cualquier otra generación en la Historia tiene unas consecuencias en absoluto baladíes:

1. Cuestionamiento de la autoridad. El acceso a múltiples fuentes de información ha desautorizado ante ellos a los tradicionales monopolios del conocimiento sustentados por los medios de comunicación y las autoridades en general. Para la Generación Einstein son únicamente una fuente más de información entre muchas otras. No aceptan imposiciones, sólo respetan las pruebas.

2. Prácticos y críticos. Conscientes de que hay más información de la que pueden asimilar, la discriminan con rapidez prestando atención a la que consideran relevante. Son funcionales y muy críticos. Además, la palabra pierde predicamento ante la imagen.

3. Nuevas formas de socializar. El ordenador ha dejado de ser una refinada máquina de escribir para convertirse en una herramienta de socialización: chats, mensajerías instantáneas, blogs, comunidades virtuales etc. Es decir, son tanto consumidores de información como emisores y fuentes de información en la red.

4. Consumidores influyentes. En consecuencia, esta habilidad para manejar información y crearla, les confiere un poder inusual y único como consumidores: pueden castigar a las empresas en sus weblogs, hacer caer en picado o hacer popular una marca a través de sus redes sociales digitales.

Valores centrales de la Generación Einstein
Acostumbrada a la prosperidad material y a las posibilidades casi ilimitadas de elección, por lo que el dinero no es lo único ni lo más importante. Quieren que su opinión y criterio sea tenido en cuenta, quieren influir en su entorno y, sobre todo, no están dispuestos a renunciar a la felicidad. ¿Ingenuo? ¿O realmente ambicioso?

1. Autenticidad. Significa ser uno mismo, estar a favor de algo y expresar tu opinión con claridad. La misma autenticidad es la que esperan de los demás y de las marcas. Descubren enseguida a las empresas que van de modernas pero que no lo son, perdiéndoles el respeto aunque ofrezcan buenos productos.

2. Respeto. No es el respeto automático que la gente mayor o a una posición social, sino el respeto fruto de tus propias capacidades y de tu autenticidad.

3. Desarrollo personal. Lo más importante en la vida es ser feliz y disfrutar y desarrollarse uno mismo juega un papel fundamental.

Repercusión en la vida laboral


La economía en la que van a empezar a desarrollarse es una economía basada en el conocimiento donde el talento es la fuente de riqueza. De esta evidencia se deriva que la atracción de talento y su fidelidad a la empresa son cruciales y que, en consecuencia, el poder de negociación que tiene un trabajador ante el empleador se incrementa exponencialmente cuando su poder se basa en su cerebro, único e irrepetible en el mundo. Cómo aborda la Generación Einstein el mercado laboral:

1. Independientes. Muchos compaginan sus estudios con algún trabajo para poder salir, comprar y para intentar ganar independencia.

2. Informados y preparados. Como trabajadores de pleno derecho, la Generación Einstein está más informada y más preparada para moverse en un mercado laboral global en el que sus puntos fuertes, la creatividad y el conocimiento, son precisamente la base de la economía.

3. Poder de negociación. Harán valer su creciente poder de negociación y será una auténtica realidad que los recursos humanos son lo primero obligando a empresas y a empresarios a adoptar una actitud creativa y negociadora.

4. Dejar huella. La Generación Einstein ha vivido acostumbrada a la prosperidad material y a las posibilidades casi ilimitadas de elección, por lo que el dinero no es lo único ni lo más importante. Quieren que su opinión y criterio sea tenido en cuenta, quieren influir en su entorno.

5. Reivindican la felicidad. No están dispuestos a renunciar a su satisfacción personal, buscan la pasión y ningún trabajo les hará renunciar a lo que cada uno entienda por su felicidad.


Generación Einstein vs. Generación Yo
Las conclusiones del estudio de Jeroen Boschma e Inez Groen sobre la actual generación de jóvenes y sus valores son totalmente distintas a las de Jean Twenge, profesora de la Universidad de San Diego en California.
Esta es autora del libro “Generación Yo” y retrata muy cruelmente a los jóvenes actuales a los que define como “egocéntricos” y narcisistas.
Para la profesora estadounidense, los rasgos fundamentales de la “Generación Yo” son los siguientes:
La generación Y está obsesionada con páginas de internet como MySpace, el sitio de redes sociales, o YouTube, para compartir videos, que “permiten autopromocionarse muy por encima de lo que nunca permitieron los medios tradicionales”, indica el estudio.
El exagerado materialismo de la sociedad estadounidense, la educación ultrapermisiva que recibieron estos jóvenes, la fascinación por los famosos y por el género televisivo de los “reality shows” son otros factores que podrían explicar la tendencia.
Se trata de una generación que creció con frases como “puedes ser cualquier cosa que te propongas”; “Cree en ti mismo”; “Nunca abandones tus sueños”, y que se educó para pensar primero en uno mismo, dice la autora.
Sin embargo, apunta, el contraste entre el mundo real y el mensaje de que cualquier cosa es posible está creando grandes niveles de depresión y ansiedad.

Aquí un breve documental de TV3 al respecto:

1 comentario:

Philip J. Fry dijo...

¿Y los que estamos entre 1985 y 1987?
Un saludo vía menéame (y un meneo, claro)